Algo que puedo hacer Hoy: Reconocer a Dios como nuestro proveedor

Tema de hoy: Danos.
Texto base: Lucas 11:3
Y el versículo lo encontramos en Lucas 11:3,
El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.
Es muy común que nos acerquemos a Dios con una lista de peticiones y necesidades, y esto, aunque no es malo, no es lo que Dios simplemente espera de nosotros. Como veíamos en los anteriores devocionales, Dios quieren hablar con nosotros una conversación, donde la motivación principal sea el tener comunión con Él, reconociéndolo como un padre y sabiendo de antemano que nada escapa de su soberanía.
Así que podemos dar por descontado que Él sabe muy bien qué podríamos necesitar.
Ahora bien, nos dice el Señor Jesús que le podemos pedir, pero partiendo de una petición específica, el pan de hoy. Pero ¿por qué solo el pan de hoy? ¿Por qué no el de mañana o el del mes? Creo que la clave aquí es acerca de nuestra ansiedad.
Jesús les habla sus discípulos acerca de ella en Mateo 6:25-31.
Él les dijo, por tanto, os digo, no os afanéis por vuestra vida que habéis de comer o que habéis de beber, y por vuestro cuerpo que habéis de vestir. No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido, más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas.
Nuestra tendencia natural es la de apurarnos por tener lo que creemos necesario, y en ese plan entramos en ansiedad. Hoy en día vemos diversos trastornos que son causas de este síndrome, El estrés, la depresión son los más visibles entre otros,
sí hemos venido entendiendo la dinámica de la oración, el reconocimiento de quién es Dios debería de bastarnos para estar tranquilos y seguros, pues podemos reconocer en Dios entre tantas de sus facetas, la de nuestro proveedor, (Jehová Jireh) y podemos confiar en él para satisfacer nuestras necesidades diarias.
Esto no significa que tengamos que esperar que Dios lo haga todo por nosotros, sino que comprendemos que Él es quien hace que nuestra labor sea fructífera, y que incluso, puede satisfacer las necesidades físicas de forma milagrosa, si esto fue es necesario.
Definitivamente, esto implica fe, pero no una fe vaga, si una fe basada en una relación cercana que nos permite conocer a Dios y descansar en su provisión.
Enmarcado en el sermón del monte que encontramos en el Evangelio de Mateo y que se podría resumir en cómo vivir una vida consagrada y agradable a Dios.
Aquí, abro paréntesis, insisto, el enfoque es Dios, no nosotros, cierro paréntesis. El Señor Jesús enseña a la multitud acerca de la oración.
El Señor Jesús dijo, pedir y si os dará, buscar y hallareis, llamad y si os abrirá. Porque todo aquel que pide recibe, el que busca haya y al que llama se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que, si su hijo le pide pan, le dará una piedra o si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, ¿sabéis dar buenas dadivas a vuestros hijos? ¿Cuánto más vuestro padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
Mateo 7:7 -11.
Quiero puntualizar. Dios es un padre que sabe que necesitamos, Él nos da lo que es bueno para nosotros, y Él espera que nosotros a diario nos acerquemos con confianza a pedir aquello que requerimos para nuestro diario vivir.
Un buen padre brinda a su hijo no sólo lo que necesita para la vida física, sino también para sus necesidades prácticas, emocionales y de relación. Cuando pedimos a Dios nuestro pan de cada día, humildemente lo reconocemos como el único dador de todo lo que necesitamos.
Ejercemos una fe sencilla en Él para que nos proporcione lo que necesitamos cuando lo necesitamos, para cada aspecto de nuestra vida.
Bendiciones.
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